jueves, 25 de noviembre de 2010

MANUEL S. LEYVA MARTINEZ, MEXICO,GANADOR EN LA VIGÉSIMA SEPTIMA EDICION DE LOS JUEGOS FLORALES NACIONALES DE LA PLATA

LOA INSURGENTE Y REVOLUCIONARIA.

Por “Bohemio de La Borda”.

Salve glorioso Estado de Guerrero

cuna egregia de la inmortalidad,

con tu lema: “Mi Patria es lo Primero”

eres eterno sol de libertad.

Las montañas del sur son elocuencia

de heroísmo ejemplar precolombino,

Ixcateopan impone su presencia

y es Cuauhtémoc, fulgor de tu destino.

Si Don Miguel Hidalgo, allá en Dolores

clamara: “Libertad e Independencia”

fue en la costa y en sus alrededores

la respuesta viril de la insurgencia.

Al traspasar el Río de las Balsas

José María Morelos y Pavón,

lo recibió el valor de patrias razas

coronando de lauros su pendón.

Pueblos y rancherías se unifican

y es el templo de Técpan, guerra y misa,

los valientes Galeana pontifican

y el bravo Tata Gildo, el fuego atiza,

La llama libertaria resplandece

y el Puerto de Acapulco, capitula,

la victoria a Morelos favorece

y la gleba es razón que lo estimula.

Se ennoblece la nómina insurgente

con los hermanos Bravo y con Guerrero,

conquista a Chilpancingo, que es oriente

del Congreso de Anáhuac, plan cimero.

Se le ofrecen honores y prebendas

que merece como compensación,

sólo acepta de todas las ofrendas

ser humilde “Siervo de la Nación”.

El paso vencedor de la insurgencia

enlaza a Chichihualco y a Chilapa,

a Tixtla, en memorable contingencia

y en Cuautla es vencedor, lo mismo en Tlapa.

Con Taxco de Alarcón se une a la gloria

que el Pípila incendiara en Guanajuato,

Pedro Asencio Alquisiras, con euforia,

es triunfo independiente, fiel y exacto.

Las montañas del Sur son geografía

de estoicismo, valor y sacrificio,

Don Vicente Guerrero es faro y guía

y por la Patria, acepta el armisticio.

Iguala, un Veinticuatro de Febrero

anuncia el nuevo pacto trigarante,

marcha México en otro derrotero

bajo el manto triunfal de su estandarte.

A pesar de la farsa monarquista

el Tratado de Córdoba declara

abolida de España la conquista

y nace una Nación, justa y preclara.

Transcurre un centenario y nuevamente

la Patria sufre agraria convulsión…,

frente a la dictadura intolerante

Madero emprende otra revolución.

El norte es Pancho Villa y sus Dorados

y el sur es testamento de Zapata,

el fusil y el machete son aliados

en la lucha rural que se desata.

Y es Taxco de Alarcón en esta trama

escenario fortuito y obligado,

recobra los laureles de su fama

y apoya por instinto calculado.

Desde inicios del siglo, en Mochitlán

se promulgaba el “Plan del Aguacate,”

el Estado de Guerrero era afán

que en la lucha sirviera de acicate.

Mientras aparecía el Plan de San Luis

en Huitzuco la sangre Figueroa

respaldaba la gesta del País

y en Costa Chica: Añorve y Yuyo Mora

En Costa Grande están Manuel Villegas

Tomás Gómez, Valente de la Cruz,

en la Tierra Caliente y sus refriegas

José Inocente Lugo, es otra luz.


Heliodoro Castillo, Julián Blanco,

Don Laureano Astudillo y Almazán

así como otros tantos en el flanco

que la historia les da el nombre de “Juan”

Loor a las rurales heroínas

a Doña Eucaria Preza, Amelia Robles,

a bravas solderas campesinas

por sus patrios servicios, siempre nobles.

Mi verso queda en deuda porque falta

espacio para hablar del heroísmo

de mi suriano Estado, más resalta

el afán de exaltar su patriotismo.

Confío que se diga en el mañana

con elogio a mi tierra y que se piense,

que está escrita la historia mexicana

con la tinta de sangre guerrerense.

E N V Í O:

Van a pasar los años irremediablemente

pero nunca jamás el arte y la cultura,

mientras el hombre impulse la iniciativa pura

de preservar el culto con un amor consciente.

En la Ciudad de Taxco palpita afán creciente

por conservar su estirpe, más diáfana y más pura,

desde el bardo Alarcón, de universal figura,

con José de la Borda y heraldos de su gente.

Su Feria de la Plata de estampa diamantina

que es fina aristocracia de fama decembrina

obsequia al universo su espíritu platero.

Mientras sus tradiciones y el templo Santa Prisca

palpiten en el tiempo y en su montaña arisca,

será joyel de plata la historia de Guerrero.


Manuel S. Leyva Martínez.

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