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viernes, 27 de noviembre de 2009
CAFÉ LITERARIO LUZ Y LUNA, JORNADA DEL MES DE OCTUBRE, ROLANDO REVAGLIATTI, BUENOS AIRES ARGENTINA
4° Grado
Dos de los chicos sentados en el piso
sostienen un tablero rectangular:
Escuela 21, Distrito 14
4° Grado, Turno Mañana
Soy uno de los trece con corbata
Siete, pulóveres altos o poleras
Los demás, camisas abrochadas
La maestra, con cabello corto
y los chicos, también
Al lado de uno que no mira hacia la cámara
uno entre blandito y esponjoso
El más bravo, Carbone, sonríe
No todos
Yo no, la cabeza inclinada
Al lado de uno con apostura de jugador de rugby
uno huérfano de padre que a veces no traía delantal
Y este año el portero no se cuela en la foto
porque se murió.
El cocodrilo de Flavia
Desde que se escapó
no duermo tranquila
No sé ahora qué hacer con mis sueños
Me aseguraron que tenía ojos celestes
y que al ser blanco
resultaba
incandescente en la oscuridad.
Fantasmas
La infancia con canteros
los años
apretados en la corteza
Yo aprendo
con los fantasmas solariegos
a leer los avisos de los diarios
como el mejor spiker
Eros en papillas, mami
clavado a la cuchara
¡cuándo no!
Escribo con tiza
mi nombre únicamente
con qué otra cosa que no tiza
Quedó quizá en la carbonera del fondo mi triciclo
cerca de las hormigas y la menta
próximo a un caracol maravilloso.
¿Qué, como la...?
¿Qué, como la entrega?
¿Qué hay?
Donde la entrega, ¿qué?
Como mi hija
al sueño.
Horripilante
¡Horripilante!
la caída de mis cabellos
de ángel
las palabrejas que no armé
con las letras de un paquete
de fideos
y a lo que no me atreví
con municiones
Me han seducido con crema de arvejas
parientes
cercanísimos.
He sido el ancla
He sido el ancla de mi mamá
y el “no se puede seguir en lo que estábamos”
de mi papá
Él, en parte, pudo
seguir en lo que estaba.
Marina Mercante
En mi uniforme inmaculado y mi gorra
sobriamente sonriendo y entrecano
a mi paso hubieran comentado sobre mi gallardía
mi prestancia ínsita y mi don de gentes
Sereno lobo de mar
con muchos amores y ninguno
De haber yo acatado
ese romántico designio
materno.
Sopita
Vos
crema de garbanzos
no sos
sopita
y sos mi sopa
preferida
Así es la vida
incluso la mía
(espesa)
aunque es también
—oh, resonancias
fulgores
distorsiones—
sopita.
Acaso un poemita doméstico que se llama Pupé (solamente)
Acaso te llamaras solamente Pupé
acaso antes de que la empleada de la veterinaria de la calle Bacacay
te llamara Pupé
te llamabas Pupé
Acaso antes de que el veterinario que había asistido a Boni
cuando Boni se enfermó y luego falleció
te recogiera y vacunara y al tiempo nos tentara
con tu incorporación de gatita de un año a nuestra familia
y nos revelara cómo te llamabas
te llamabas así solamente:
Pupé.
Mi gata actual
Mi gata actual duda demasiado
¡Vieran cómo duda mi gata!
No dudo de que dude
Hesita, a veces
inexpresivamente
Yo me muestro expresivo
a veces
cuando ella duda.
Febo
La cucharita que Flavia aferra
dentro del pocillo vacío
es tratada
con la energía cómica
que asoma
ya sus rayos
iluminan
nuestra historia.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Y SEGUÍ DURMIENDO ..... Rolando Revagliatti
Y seguí durmiendo
¿Yo encontré en vos
mi amor por vos?
(inquirí mientras soñaba que desayunaba)
¿Yo encontré en mí
tu amor por mí?
(inquirí mientras soñaba que almorzaba)
¿Yo encontré en mí
mi amor por vos?
(inquirí mientras soñaba que merendaba)
¿Yo encontré en vos
mi amor por mí?
(inquirí mientras soñaba que cenaba)
Después, mientras soñaba
que no comía ni bebía
mientras soñaba que dormía
exclamé despabilando al soñante en mí:
¡Ya basta de chucherías!:
yo me desencontré
cuando te encontré.
____________
Rolando Revagliatti
http://www.revaglia
viernes, 13 de noviembre de 2009
ROLANDO REVAGLIATTI
Las pobres
Criaturas de quien sea o lo que sea
que las inutilice
Las endurecidas por el infortunio, las desplumadas
las chacales reducidas
a la sofocación
Las pésimas para mentir, las excelentes estafadoras
las pobres de cualquier pobreza explícita
las ricas de cualquier riqueza implícita
Las subsidiadas por papá, las postergadas por mamá
No está muy en el fondo la pobreza de la criatura codiciosa
En la altitud más imperial
la criatura roe la fantasmática
de un pobre pan
Y rica torta atraganta
a la desmesurada criatura indigente
¡Pobres criaturitas
las demasiado defendidas!
¡Pobres las ofensivas
criaturitas!
______________________________________
Rolando Revagliatti
http://www.revagliatti.net
miércoles, 28 de octubre de 2009
CAFÉ LITERARIO LUZ Y LUNA, 26 DE SEPTIEMBRE, ROLANDO REVAGLIATTI, BUENOS AIRES , ARGENTINA
Rolando Revagliatti
4° Grado
Dos de los chicos sentados en el piso
sostienen un tablero rectangular:
Escuela 21, Distrito 14
4° Grado, Turno Mañana
Soy uno de los trece con corbata
Siete, pulóveres altos o poleras
Los demás, camisas abrochadas
La maestra, con cabello corto
y los chicos, también
Al lado de uno que no mira hacia la cámara
uno entre blandito y esponjoso
El más bravo, Carbone, sonríe
No todos
Yo no, la cabeza inclinada
Al lado de uno con apostura de jugador de rugby
uno huérfano de padre que a veces no traía delantal
Y este año el portero no se cuela en la foto
porque se murió.
El cocodrilo de Flavia
Desde que se escapó
no duermo tranquila
No sé ahora qué hacer con mis sueños
Me aseguraron que tenía ojos celestes
y que al ser blanco
resultaba
incandescente en la oscuridad.
Fantasmas
La infancia con canteros
los años
apretados en la corteza
Yo aprendo
con los fantasmas solariegos
a leer los avisos de los diarios
como el mejor spiker
Eros en papillas, mami
clavado a la cuchara
¡cuándo no!
Escribo con tiza
mi nombre únicamente
con qué otra cosa que no tiza
Quedó quizá en la carbonera del fondo mi triciclo
cerca de las hormigas y la menta
próximo a un caracol maravilloso.
¿Qué, como la...?
¿Qué, como la entrega?
¿Qué hay?
Donde la entrega, ¿qué?
Como mi hija
al sueño.
Horripilante
¡Horripilante!
la caída de mis cabellos
de ángel
las palabrejas que no armé
con las letras de un paquete
de fideos
y a lo que no me atreví
con municiones
Me han seducido con crema de arvejas
parientes
cercanísimos.
He sido el ancla
He sido el ancla de mi mamá
y el “no se puede seguir en lo que estábamos”
de mi papá
Él, en parte, pudo
seguir en lo que estaba.
Marina Mercante
En mi uniforme inmaculado y mi gorra
sobriamente sonriendo y entrecano
a mi paso hubieran comentado sobre mi gallardía
mi prestancia ínsita y mi don de gentes
Sereno lobo de mar
con muchos amores y ninguno
De haber yo acatado
ese romántico designio
materno.
Sopita
Vos
crema de garbanzos
no sos
sopita
y sos mi sopa
preferida
Así es la vida
incluso la mía
(espesa)
aunque es también
—oh, resonancias
fulgores
distorsiones—
sopita.
Acaso un poemita doméstico que se llama Pupé (solamente)
Acaso te llamaras solamente Pupé
acaso antes de que la empleada de la veterinaria de la calle Bacacay
te llamara Pupé
te llamabas Pupé
Acaso antes de que el veterinario que había asistido a Boni
cuando Boni se enfermó y luego falleció
te recogiera y vacunara y al tiempo nos tentara
con tu incorporación de gatita de un año a nuestra familia
y nos revelara cómo te llamabas
te llamabas así solamente:
Pupé.
Mi gata actual
Mi gata actual duda demasiado
¡Vieran cómo duda mi gata!
No dudo de que dude
Hesita, a veces
inexpresivamente
Yo me muestro expresivo
a veces
cuando ella duda.
Febo
La cucharita que Flavia aferra
dentro del pocillo vacío
es tratada
con la energía cómica
que asoma
ya sus rayos
iluminan
nuestra historia.
4° Grado
Dos de los chicos sentados en el piso
sostienen un tablero rectangular:
Escuela 21, Distrito 14
4° Grado, Turno Mañana
Soy uno de los trece con corbata
Siete, pulóveres altos o poleras
Los demás, camisas abrochadas
La maestra, con cabello corto
y los chicos, también
Al lado de uno que no mira hacia la cámara
uno entre blandito y esponjoso
El más bravo, Carbone, sonríe
No todos
Yo no, la cabeza inclinada
Al lado de uno con apostura de jugador de rugby
uno huérfano de padre que a veces no traía delantal
Y este año el portero no se cuela en la foto
porque se murió.
El cocodrilo de Flavia
Desde que se escapó
no duermo tranquila
No sé ahora qué hacer con mis sueños
Me aseguraron que tenía ojos celestes
y que al ser blanco
resultaba
incandescente en la oscuridad.
Fantasmas
La infancia con canteros
los años
apretados en la corteza
Yo aprendo
con los fantasmas solariegos
a leer los avisos de los diarios
como el mejor spiker
Eros en papillas, mami
clavado a la cuchara
¡cuándo no!
Escribo con tiza
mi nombre únicamente
con qué otra cosa que no tiza
Quedó quizá en la carbonera del fondo mi triciclo
cerca de las hormigas y la menta
próximo a un caracol maravilloso.
¿Qué, como la...?
¿Qué, como la entrega?
¿Qué hay?
Donde la entrega, ¿qué?
Como mi hija
al sueño.
Horripilante
¡Horripilante!
la caída de mis cabellos
de ángel
las palabrejas que no armé
con las letras de un paquete
de fideos
y a lo que no me atreví
con municiones
Me han seducido con crema de arvejas
parientes
cercanísimos.
He sido el ancla
He sido el ancla de mi mamá
y el “no se puede seguir en lo que estábamos”
de mi papá
Él, en parte, pudo
seguir en lo que estaba.
Marina Mercante
En mi uniforme inmaculado y mi gorra
sobriamente sonriendo y entrecano
a mi paso hubieran comentado sobre mi gallardía
mi prestancia ínsita y mi don de gentes
Sereno lobo de mar
con muchos amores y ninguno
De haber yo acatado
ese romántico designio
materno.
Sopita
Vos
crema de garbanzos
no sos
sopita
y sos mi sopa
preferida
Así es la vida
incluso la mía
(espesa)
aunque es también
—oh, resonancias
fulgores
distorsiones—
sopita.
Acaso un poemita doméstico que se llama Pupé (solamente)
Acaso te llamaras solamente Pupé
acaso antes de que la empleada de la veterinaria de la calle Bacacay
te llamara Pupé
te llamabas Pupé
Acaso antes de que el veterinario que había asistido a Boni
cuando Boni se enfermó y luego falleció
te recogiera y vacunara y al tiempo nos tentara
con tu incorporación de gatita de un año a nuestra familia
y nos revelara cómo te llamabas
te llamabas así solamente:
Pupé.
Mi gata actual
Mi gata actual duda demasiado
¡Vieran cómo duda mi gata!
No dudo de que dude
Hesita, a veces
inexpresivamente
Yo me muestro expresivo
a veces
cuando ella duda.
Febo
La cucharita que Flavia aferra
dentro del pocillo vacío
es tratada
con la energía cómica
que asoma
ya sus rayos
iluminan
nuestra historia.
lunes, 24 de agosto de 2009
CAFE LITERARIO LUZ Y LUNA, ACTIVIDADES POSTERGADAS, ROLANDO REVAGLIATTI
Poemas de Rolando Revagliatti
Sólo para estar más cerca
Sólo para estar más cerca de Dios
extremando mi cristiandad
realizo
pragmática, facilitadora
la concupiscencia
con sus ministros.
Contestador
Soy Yósefin
en este momento no estoy
sería usted incapaz de interrumpirme
de hacerme calentar, llorar o sonreír
una perfecta sorda
y sin embargo lo estimulo
con mis más frescas, alígeras y electrónicas
[buenas ondas
a grabar desde restallantes halagos
hasta chuics
después de la señal.
Le saqué
Le saqué tres erecciones
completas
el viernes por la tarde
en tu ausencia
tres orgasmos divinos
yo solita
y era un caso perdido
para vos
tu grandulón
se te aburría.
Por instinto
No sé por qué
lo hago pero
me brota
te pego en la cara
y arrancáme esta maldita bombacha
bestia.
Decididamente
Lo que decididamente no tolero
es que me la metan
a una de verdad
ya que suele venir con las ínfulas
infamantes
de un macho.
Gladys
En mi recuerdo Gladys eligiéndome
entre todas
Gladys en los cines conmigo
por las noches
Una tarde, desnudas
con su Nikon
ante un espejo
nos fotografiábamos.
Me es preciado
Rústicos y hambrientos
entregados a deseármelo
me lo fotografían
Yo misma
excitada
unos primeros planos
le he sacado
con mi camarita
¿Por qué éste
o aquél
(y con eso)
se lo apropiaría?
Es que me resisto a malograrlo:
sólo intacto
vale así.
Hombres tan
¿Y qué hacen esos hombres allí
tan ebrios
con sus caballos
aguardándome?
Tan rudos
¿qué hacen estos hombres aquí
con sus caballos
cercándome?
¿Qué hacen sometiéndome
matándome
así?
¿Qué cumplen?
Está en coma
Está en coma
¡Así que por eso
me dejó plantada
en esta esquina!
Reflexión:
es un motivo poderoso
el que se eligió
para no acudir
a la cita
Qué duda cabe
Aunque cabe
en el jodido
fondo de mi alma
el desaire.
Siete ni
Ni perro ni gato
que me ladre o maúlle
Ni esposo ni novio
que me hable o golpee
Ni un fantasma Benito
que me asuste
Ni padre
ni madre.
¡Diosa!
Dios me trajo al mundo
inmejorablemente
ataviada
Produje
estupor
Y estupro.
Lo acepto: supongamos
Lo acepto: supongamos
que yo soy mortal
y que moriría, por lo tanto
mi belleza
¿Y entonces?
¿Cómo articularle
algún remoto sentido
a esta inconcebible
atrocidad?
Si usted aquí
Si aquí
sin usted
yo estaría
perdida
(guárdese su sonrisa)
usted aquí
sin mí
no estaría
encontrado.
Yo no estaba cuando fui
No me quedé conmigo
al irme con él
Yo no estaba como
para irme con él
No me quedé conmigo
para irme con él
No me llevé con él
al irme con él
No estuve conmigo
cuando estuve con él
Ni estuve con él
cuando estuve con él
para no quedarme
acaso
demasiado conmigo.
Adiós a los discos de pasta
Se acabaron los 78
le avisé
A Corsini te lo vas a escuchar a Santa
[Lucía
Por suerte no sos un vulgar espontaneísta
Ni un voluntarista a ultranza
agregué, sin embargo
A ésos, los detesto
Aprendí que no estoy en esta vida para
[merodear
aduje
En la otra seré plenamente una estúpida
En ésta, ya no más
Poco después, partió
Traslúcido
Innoble, también
Rayado.
En simultánea
Estoy siendo barrenada
en simultánea
por dos concienzudos
Abundantes torpezas
Poco nos conocemos
Es un ensayo
Uno de mis partenaires
actor en serio
con formación
y bastante parecido al Peter Weller
de “Festín Desnudo”
la tiene
tosca
El otro no la tiene
tosca
la siento más efectiva
de temer
Entre pan y pan
estoy yo
el jamón del sándwich
espectadora presencial de muchos
y dúctil protagonista de varios
apareamientos así diseñados
para las cámaras
La misma que, sin alarde
por fin percibe, no exenta de palabras
que en la doble penetración
en toda doble penetración
en esta misma doble penetración
ahora y conmigo
se interpenetran los machos
se buscan y espadean
a través de mí.
Multi
No, mirá, no
No, mirá
No, no
Yo sólo deseaba que nos desnudáramos
Pero te desenfrenaste, no sé qué te pasó
Deseaba, y sigo deseando
pero no, mirá, no
No... no...
¡Me mareo, me voy, mordéme acá
Don Juan Quijote, Tenorio de la Mancha!
Yo sola, no; vos, conmigo
¡Mordé, mordé!
Ay, no quiero, me da bronca
Vos seguís y ya está, se produce
Ay, no; fue el último.
lunes, 22 de junio de 2009
ROLANDO REVAGLIATTI, BUENOS AIRES, ARGENTINA
ROLANDO REVAGLIATTI
Infantil
—Cuando era chiquita me soñaba una casa —dice la mujer—. Que era una casa. Que yo era una casa en cuyas tejas los pájaros y las palomas no sabían asentarse. Se desprendían, resbalaban, no sé; alguno no levantó vuelo y se estrelló. Y se murió en mi jardín, entre las flores, entre los carteles que explicaban la procedencia de esas flores vistosas, con tanto amarillo y negro, tan desesperadas. Se murió en mi jardín, uno. Y nadie lo enterraba. Era chiquita la casa que yo era: un chalecito. Había una virgen de Luján en el fondo, empotrada en una pared descolorida. No sé quién le llevaba menta. Los bichos canasto estaban siempre con ella. Las tejas, no me acuerdo. Pero los pájaros se caían, todos se caían.
—Uno se murió —dice el hombre.
—Resbalaban, no sabían asentarse —dice la mujer—. La chimenea nunca largaba humo. Estaba siempre limpita. Ni las palomas ni los pájaros iban a la chimenea. Intentaron varias veces no resbalar, aletear con precaución.
—Uno se murió —dice el hombre.
—¡Sí!... ¡Uno se cayó, se murió!... —dice la mujer—. Y nadie lo enterraba. No sé cuántas muñecas vivían en mi casa. Lo miraban al pájaro y seguían de largo. Por ahí se detenían un momento, y de lejos nomás miraban y seguían de largo. Con ojos estúpidos miraban y hacían lo que tenían que hacer, menos enterrarlo o quemarlo o tirarlo afuera. Todas tenían mi cara, las muñecas. Eran muchas, más de las que podían caber. Todas parecidas pero ninguna era igual a otra.
Dice el hombre:
—Mi amor.
—¿Qué?... —dice la mujer.
—Nada —dice el hombre—. Te beso.
La besa en los labios. La mira mientras la besa. No la abraza ni la toca más que con los labios. Deja de besarla. Detenidamente mira el pelo, el cuello de la mujer. Sin tocarla más que con los labios, vuelve a besarla en la boca. La mujer, sin separarse, llora. El hombre, con un brazo, la toma de la cintura. La mujer besa las mejillas del hombre. Con la otra mano, el hombre, toma la cara de la mujer. La mujer lo abraza. Llora.
—¡Yo era chiquita!... —dice la mujer—. ¡Yo era chiquita!...
Infantil
—Cuando era chiquita me soñaba una casa —dice la mujer—. Que era una casa. Que yo era una casa en cuyas tejas los pájaros y las palomas no sabían asentarse. Se desprendían, resbalaban, no sé; alguno no levantó vuelo y se estrelló. Y se murió en mi jardín, entre las flores, entre los carteles que explicaban la procedencia de esas flores vistosas, con tanto amarillo y negro, tan desesperadas. Se murió en mi jardín, uno. Y nadie lo enterraba. Era chiquita la casa que yo era: un chalecito. Había una virgen de Luján en el fondo, empotrada en una pared descolorida. No sé quién le llevaba menta. Los bichos canasto estaban siempre con ella. Las tejas, no me acuerdo. Pero los pájaros se caían, todos se caían.
—Uno se murió —dice el hombre.
—Resbalaban, no sabían asentarse —dice la mujer—. La chimenea nunca largaba humo. Estaba siempre limpita. Ni las palomas ni los pájaros iban a la chimenea. Intentaron varias veces no resbalar, aletear con precaución.
—Uno se murió —dice el hombre.
—¡Sí!... ¡Uno se cayó, se murió!... —dice la mujer—. Y nadie lo enterraba. No sé cuántas muñecas vivían en mi casa. Lo miraban al pájaro y seguían de largo. Por ahí se detenían un momento, y de lejos nomás miraban y seguían de largo. Con ojos estúpidos miraban y hacían lo que tenían que hacer, menos enterrarlo o quemarlo o tirarlo afuera. Todas tenían mi cara, las muñecas. Eran muchas, más de las que podían caber. Todas parecidas pero ninguna era igual a otra.
Dice el hombre:
—Mi amor.
—¿Qué?... —dice la mujer.
—Nada —dice el hombre—. Te beso.
La besa en los labios. La mira mientras la besa. No la abraza ni la toca más que con los labios. Deja de besarla. Detenidamente mira el pelo, el cuello de la mujer. Sin tocarla más que con los labios, vuelve a besarla en la boca. La mujer, sin separarse, llora. El hombre, con un brazo, la toma de la cintura. La mujer besa las mejillas del hombre. Con la otra mano, el hombre, toma la cara de la mujer. La mujer lo abraza. Llora.
—¡Yo era chiquita!... —dice la mujer—. ¡Yo era chiquita!...
viernes, 10 de abril de 2009
ROLANDO REVAGLIATTI, CAFÉ LITERARIO LUZ Y LUNA, 28 DE MARZO 2009
Tiempo "sin vernos" ha transcurrido.
Ya en la lid lectiva va para tu consideración un archivito con cinco poemas de mi autoría, concebidos a partir de mis lecturas de sendos poemarios:
"Biografeo / Distraigo" de Rodolfo A. Álvarez (de Junín, Buenos Aires);
"Sonetos" del fallecido Juan Filloy;
"El cuerpo lesbiano" de la fallecida francesa Monique Wittig;
"Greatest Hits" de Daniel Rubén Mourelle;
"Bodas" de Carmen Bruna.
Y va un abrazo.
R. R.
Poemas de Rolando Revagliatti
ARGENTINA
“BIOGRAFEO/DISTRAIGO”
Barrita que me separás las tapitas
te reconvengo pero también te estimulo
objeto soy subjetivo
de tu estiramiento por mi planisferio
Tramito en componenda
si avizoro para acá
Es que si me avizoro para allá
soy trámite
A cuántos espejamientos vaticinaría
a vuelo de pájaros qué pájaros
espejarían vaticinios
He perdido mi pérdida
y el humor no me permite recobrarla
Solicitaré la promulga—
acción de mis enunciados
ante El Pagano Oficio.
“SONETOS”
Dirímese
en la inabarcabilidad de mi escritorio
de entre mis acumulados ecos
coz
hoz
cuáles escojo
y con qué fines
finjo
disipación noctámbula
o sintáctica
mesura diurna
El Tiempo
- ocurre al tiempo –
pone a destiempo
- a su debido tiempo –
en claro sus
disposiciones
Y así provoca
chocarrero.
“EL CUERPO LESBIANO”
Las ingles
en las encrucijadas
(y en la actualidad
de estas mismas arenas)
Los talones
por preciosismo
de esos miembros del ala
a cargo de la ambulación
La sangre
por inherente a lo conectivo
entre las regiones convalidadas
por sus
secuaces representativos
La lengua
por desplazamiento de su población
persuadida de la necesidad
de los desmanes
El clítoris
por arraigo
la linfa
por sistema
las supuraciones
por energía
los brazos
por destino.
“GREATEST HITS”
Aquí me pongo a canturrear
al lado del cantor
Aquí me pongo a disputar el Mango
del Hacha
Aquí me pongo a convidarme
con señales
¡Salud!
El escabio
sume más
solo
que bien acompañado.
“BODAS”
Y nos vuelve locos la destilación
de unos padecimientos primordiales
Eje que vibra si pronunciamos
allá y mañana.
Ya en la lid lectiva va para tu consideración un archivito con cinco poemas de mi autoría, concebidos a partir de mis lecturas de sendos poemarios:
"Biografeo / Distraigo" de Rodolfo A. Álvarez (de Junín, Buenos Aires);
"Sonetos" del fallecido Juan Filloy;
"El cuerpo lesbiano" de la fallecida francesa Monique Wittig;
"Greatest Hits" de Daniel Rubén Mourelle;
"Bodas" de Carmen Bruna.
Y va un abrazo.
R. R.
Poemas de Rolando Revagliatti
ARGENTINA
“BIOGRAFEO/DISTRAIGO”
Barrita que me separás las tapitas
te reconvengo pero también te estimulo
objeto soy subjetivo
de tu estiramiento por mi planisferio
Tramito en componenda
si avizoro para acá
Es que si me avizoro para allá
soy trámite
A cuántos espejamientos vaticinaría
a vuelo de pájaros qué pájaros
espejarían vaticinios
He perdido mi pérdida
y el humor no me permite recobrarla
Solicitaré la promulga—
acción de mis enunciados
ante El Pagano Oficio.
“SONETOS”
Dirímese
en la inabarcabilidad de mi escritorio
de entre mis acumulados ecos
coz
hoz
cuáles escojo
y con qué fines
finjo
disipación noctámbula
o sintáctica
mesura diurna
El Tiempo
- ocurre al tiempo –
pone a destiempo
- a su debido tiempo –
en claro sus
disposiciones
Y así provoca
chocarrero.
“EL CUERPO LESBIANO”
Las ingles
en las encrucijadas
(y en la actualidad
de estas mismas arenas)
Los talones
por preciosismo
de esos miembros del ala
a cargo de la ambulación
La sangre
por inherente a lo conectivo
entre las regiones convalidadas
por sus
secuaces representativos
La lengua
por desplazamiento de su población
persuadida de la necesidad
de los desmanes
El clítoris
por arraigo
la linfa
por sistema
las supuraciones
por energía
los brazos
por destino.
“GREATEST HITS”
Aquí me pongo a canturrear
al lado del cantor
Aquí me pongo a disputar el Mango
del Hacha
Aquí me pongo a convidarme
con señales
¡Salud!
El escabio
sume más
solo
que bien acompañado.
“BODAS”
Y nos vuelve locos la destilación
de unos padecimientos primordiales
Eje que vibra si pronunciamos
allá y mañana.
ROLANDO REVAGLIATTI, CAFE LITERARIO LUZ Y LUNA, 31 DE ENERO 2009
para empezar a hablar
para empezar a hablar
tuve un hijo
¡no carne de mi no carne!
¡no letra de mi no letra!
¿lo plasmo desde la estética
o desde la salutífera?
¿lira benigna (salmodia)
o filete de asno entre las cenizas?
(¿y donde hubo cenizas?)
¿rescato y como
o dono mi esqueleto?
Rolando Revagliatti
www.confrariadovento.com
www.revagliatti.com.ar
septiembre
muere mi padre seis días cumplidos los sesenta
[años
quien nació en el seis muere en el sesenta y seis
en franca cosmobiología
nació y murió en septiembre
entre dos signos del zodíaco
Rolando Revagliatti
http://home.euphonynet.be/
www.revagliatti.com.ar
para empezar a hablar
tuve un hijo
¡no carne de mi no carne!
¡no letra de mi no letra!
¿lo plasmo desde la estética
o desde la salutífera?
¿lira benigna (salmodia)
o filete de asno entre las cenizas?
(¿y donde hubo cenizas?)
¿rescato y como
o dono mi esqueleto?
Rolando Revagliatti
www.confrariadovento.com
www.revagliatti.com.ar
septiembre
muere mi padre seis días cumplidos los sesenta
[años
quien nació en el seis muere en el sesenta y seis
en franca cosmobiología
nació y murió en septiembre
entre dos signos del zodíaco
Rolando Revagliatti
http://home.euphonynet.be/
www.revagliatti.com.ar
lunes, 29 de diciembre de 2008
CAFÉ LITERARIO LUZ Y LUNA, JORNADAS 29/11 , 27/12, ROLANDO REVAGLIATTI, BUENOS AIRES, ARGENTINA
Rolando revagliatti BUENOS AIRES ARGENTINA
NO PORQUE*
No porque busque el halago fácil
soy fácil
ni porque sea complaciente
complazco
No porque sólo me tengas a mí
te tengo.
*de Rolando Revagliatti.
NO PORQUE*
No porque busque el halago fácil
soy fácil
ni porque sea complaciente
complazco
No porque sólo me tengas a mí
te tengo.
*de Rolando Revagliatti.
lunes, 24 de noviembre de 2008
VIEJOS, ROLANDO REVAGLIATTI, APARECIDO EN "CAÑASANTA" Revista sobre Arte y Literatura Latinoamericana
Viejos
Placita de barrio. Chicos potreando cerca del tobogán y las hamacas. Sol. En un banco sin respaldo un hombre viejo sentado. Ojos-claros, cejas-espesas, nariz-aquilina. En el mismo banco una mujer vieja sentada (una “pasita”, toda de negro y con pañuelo en la cabeza). Ella hacia un frente (el césped); él al lado, de espaldas, hacia un sendero. El hojea una lujosa revista pornográfica italiana en cuya tapa luce una jovencísima pareja heterosexual, desnuda y dorada. En la penúltima página la misma parejita luce entretenida en la consumación de un energizante “cunilingus”. Dice el viejo:
—De esta agua no he de beber... más. —Y con un suspiro: — Y moriré de sed.
Los pajaritos cantan. Después, la vieja exclama:
— ¡Qué disparate!
El viejo exclama:
— ¡Querida!... Todavía no conozco tu alma. Pero lo que atisbo llaga la mía.
— ¡Qué disparate! —exclama la vieja.
Pasan tres señoras chismeando por delante del viejo. El las mira alejarse.
—Un culo como para quedarse.
La vieja mira al viejo. Deja de mirarlo. Exclama:
— ¡Qué disparate!
—Piensa lo que quieras y acertarás.
— ¡Qué disparate!
—Me llamé por teléfono: no estaba.
— ¡Qué disparate!
— ¿Es que nunca me atreveré a cortejarte? ¿Nunca te propondré que hagamos el amor? ¿Nunca?... ¿Cuándo será? ¿Será? Supongo que estoy proponiendo que me lo propongas.
— ¡Qué disparate!
El rememora:
—Me las agarraste y yo me dormí sobre tu mano.
— ¡Qué disparate!
—No puede ser. Estoy afligido. —Deja la revista sobre el banco—. No quiero que sea. —Ella queda expectante, suspendida. Mira al viejo. Deja de mirarlo. Poco después oye que él añade: — No. —Ella y su desconcierto. Lo mira. Deja de mirarlo y, anhelando la culminación, vuelve a oírlo: — Caminaba. Pero... peor era cuando no caminaba.
— ¡Qué disparate!
—Es que quizá no haya nada más desolador que una vagina sin reminiscencias...
Azoro en la comentadora. Lo mira y espera, y deja de mirarlo y espera, y vuelve a mirarlo:
— ¡Qué disparate!
Y deja de mirarlo. Tras lo cual vuelve a oírlo:
— ¡Esa gente que ni siquiera se escucha a sí misma! Apagando los ojos, y encendiéndolos abruptamente o caninamente o como que no pueden florecer...
— ¡Qué disparate!
—Me acosté con dos tetas. No estuvo mal. Yo lo advertí.
— ¡Qué disparate!
—Una vez me cansé de traquetearla. Abandoné. Sólo que ella... ya no se quejaba.
Conmovido, mira hacia la mujer. Vieja:
— ¡Qué disparate!
El hombre viejo mirándose los zapatos.
—Con el pulgar hasta el mango, hasta la palma, y la palma en el Monte de Venus, sujetándola, sin consideraciones, parecía posible levantarla y llevármela a la tumba, pero ahí sí (y eso también parecía posible): para coger, para coger.
— ¡Qué disparate!
— ¿Por qué ustedes se hacen como que lo piensan tanto?
A mitad de camino entre mirar y no mirar al viejo:
— ¿Qué?...
— ¿No es cierto?...
— ¡Qué disparate!
Pasa un vigilante. El se reacomoda en su asiento.
—Éramos unos pebetes maravillosos. Varios estábamos enamorados de mí.
— ¡Qué disparate!
— ¡Vieja!, te llamaba. Y vos eras una muchacha perfumada. Turgente, lozana. En aquel recoveco uno no se sentía de más. Ebúrnea... Yo arrasaba con tu estolidez. —Sonrisita nostálgica—. Lúbrica... Me acuerdo... —Cede la sonrisita nostálgica—. Yo era tibio...
La esposa no habla ni gira la cabeza. El (trabajosamente) mira hacia ella. Extrae anteojos del bolsillo superior de su saco. Se los coloca y se pone de pie. Es alto. Camina hacia ella. Se agacha, la mira. Se yergue. Queda mirando sin ver. Una súbita brisa mueve las páginas de la revista. Tiesa ya, eterna, y tan sentada ella. El viejo mira sin ver. Balbucea:
—Está... Está... —Cree que la ha matado—. Ella... — (No se equivoca: la ha matado)
—. Se... Está...
Placita de barrio. Chicos potreando cerca del tobogán y las hamacas. Sol. En un banco sin respaldo un hombre viejo sentado. Ojos-claros, cejas-espesas, nariz-aquilina. En el mismo banco una mujer vieja sentada (una “pasita”, toda de negro y con pañuelo en la cabeza). Ella hacia un frente (el césped); él al lado, de espaldas, hacia un sendero. El hojea una lujosa revista pornográfica italiana en cuya tapa luce una jovencísima pareja heterosexual, desnuda y dorada. En la penúltima página la misma parejita luce entretenida en la consumación de un energizante “cunilingus”. Dice el viejo:
—De esta agua no he de beber... más. —Y con un suspiro: — Y moriré de sed.
Los pajaritos cantan. Después, la vieja exclama:
— ¡Qué disparate!
El viejo exclama:
— ¡Querida!... Todavía no conozco tu alma. Pero lo que atisbo llaga la mía.
— ¡Qué disparate! —exclama la vieja.
Pasan tres señoras chismeando por delante del viejo. El las mira alejarse.
—Un culo como para quedarse.
La vieja mira al viejo. Deja de mirarlo. Exclama:
— ¡Qué disparate!
—Piensa lo que quieras y acertarás.
— ¡Qué disparate!
—Me llamé por teléfono: no estaba.
— ¡Qué disparate!
— ¿Es que nunca me atreveré a cortejarte? ¿Nunca te propondré que hagamos el amor? ¿Nunca?... ¿Cuándo será? ¿Será? Supongo que estoy proponiendo que me lo propongas.
— ¡Qué disparate!
El rememora:
—Me las agarraste y yo me dormí sobre tu mano.
— ¡Qué disparate!
—No puede ser. Estoy afligido. —Deja la revista sobre el banco—. No quiero que sea. —Ella queda expectante, suspendida. Mira al viejo. Deja de mirarlo. Poco después oye que él añade: — No. —Ella y su desconcierto. Lo mira. Deja de mirarlo y, anhelando la culminación, vuelve a oírlo: — Caminaba. Pero... peor era cuando no caminaba.
— ¡Qué disparate!
—Es que quizá no haya nada más desolador que una vagina sin reminiscencias...
Azoro en la comentadora. Lo mira y espera, y deja de mirarlo y espera, y vuelve a mirarlo:
— ¡Qué disparate!
Y deja de mirarlo. Tras lo cual vuelve a oírlo:
— ¡Esa gente que ni siquiera se escucha a sí misma! Apagando los ojos, y encendiéndolos abruptamente o caninamente o como que no pueden florecer...
— ¡Qué disparate!
—Me acosté con dos tetas. No estuvo mal. Yo lo advertí.
— ¡Qué disparate!
—Una vez me cansé de traquetearla. Abandoné. Sólo que ella... ya no se quejaba.
Conmovido, mira hacia la mujer. Vieja:
— ¡Qué disparate!
El hombre viejo mirándose los zapatos.
—Con el pulgar hasta el mango, hasta la palma, y la palma en el Monte de Venus, sujetándola, sin consideraciones, parecía posible levantarla y llevármela a la tumba, pero ahí sí (y eso también parecía posible): para coger, para coger.
— ¡Qué disparate!
— ¿Por qué ustedes se hacen como que lo piensan tanto?
A mitad de camino entre mirar y no mirar al viejo:
— ¿Qué?...
— ¿No es cierto?...
— ¡Qué disparate!
Pasa un vigilante. El se reacomoda en su asiento.
—Éramos unos pebetes maravillosos. Varios estábamos enamorados de mí.
— ¡Qué disparate!
— ¡Vieja!, te llamaba. Y vos eras una muchacha perfumada. Turgente, lozana. En aquel recoveco uno no se sentía de más. Ebúrnea... Yo arrasaba con tu estolidez. —Sonrisita nostálgica—. Lúbrica... Me acuerdo... —Cede la sonrisita nostálgica—. Yo era tibio...
La esposa no habla ni gira la cabeza. El (trabajosamente) mira hacia ella. Extrae anteojos del bolsillo superior de su saco. Se los coloca y se pone de pie. Es alto. Camina hacia ella. Se agacha, la mira. Se yergue. Queda mirando sin ver. Una súbita brisa mueve las páginas de la revista. Tiesa ya, eterna, y tan sentada ella. El viejo mira sin ver. Balbucea:
—Está... Está... —Cree que la ha matado—. Ella... — (No se equivoca: la ha matado)
—. Se... Está...
miércoles, 12 de noviembre de 2008
ROLANDO REVAGLIATTI, PRIMER DESAYUNO, BUENOS AIRES, ARGENTINA
Primer desayuno
El primer desayuno en mi departamento
después de una primera noche completamente
con una chica de poquísima experiencia
y que, además, no finje tenerla
dista
tanto
de cualquier otro desayuno compartido
en mi departamento
No he hallado aún
sobre la especificidad de estas instancias
-al menos de fuentes confiables en los idiomas
que domino-
abundante casuística.
Rolando Revagliatti
http://es.youtube.com/watch?v=yQYnJcRXuQs
El primer desayuno en mi departamento
después de una primera noche completamente
con una chica de poquísima experiencia
y que, además, no finje tenerla
dista
tanto
de cualquier otro desayuno compartido
en mi departamento
No he hallado aún
sobre la especificidad de estas instancias
-al menos de fuentes confiables en los idiomas
que domino-
abundante casuística.
Rolando Revagliatti
http://es.youtube.com/watch?v=yQYnJcRXuQs
jueves, 6 de noviembre de 2008
ROLANDO REVAGLIATTI, BUENOS AIRES, ARGENTINA, CAFÉ LITERARIO LUZ Y LUNA, 01/11
Poemas de Rolando Revagliatti
Ya casi
Ya casi no vivo:
estoy atrapada
Atrapada en una familia:
la mía.
Enamorada
Enamorada de mi miedo
es mucho el frío que hace
donde me interno:
la tapa de mis sesos.
A un país
A un país
súbitamente lejano
se me van
espantadas
la senectud de mi amado
y mi niñez.
Seré, si no
Seré dichosa si no
te decepciono
Deberé trasuntar que no sé
lo que aprendí
lo que siempre intuí
y luego confirmé
Seré dichosa si no
te decepciono.
¿Amenazada?
Erra en mí
que lo construyo
Oficioso
sobre mis restos
Amenazada por su imprecisa seducción
mi abstinencia
lo dota.
Usualmente
Él me dice usualmente esas cosas extrañas
y me abraza
Termino casi siempre sabiendo qué soy
Después
huye.
Reconocida y desleal
Reconocida y desleal
aún segrego tus efectos personales
Bien sé que no todo es quedarse
ni acomodarse
en las fronteras
Trémula
como mi madre cuando dio conmigo
cavándote mis rictus de presa
morí cómica
Yo con vos no tengo
ni un soberbio fracaso.
Sentí
Sentí algo:
he sido atropellada
por un recuerdo
allí.
Escribas
Tus grafismos en mis espaciosas
aréolas
Mis letritas de imprenta
en tu pene
leve.
Yo soy la buena mujer
Yo soy la buena mujer
que se consiguió el Alberto
por consejo de su madre
la mejor amiga de la mía
Dócil, apacible, soy buena
Resignada, soy buena
Insignificante, soy lo que también
el médico le recomendó
al Alberto.
Finó
Soy la mujercita
que se iba a casar
Finó mi prometido
y de momento
dicha circunstancia
me empobrece.
Lucimiento
La cabeza
del ruín de mi esposo
-reciente decapitado-
y archienemigo de mi amante
luce
como flor azteca
en el ya impresionante florero
desde siempre advertible
encima del bargueño
del comedor.
Contemplada
Contemplada por el espectro
del hombre del pozo
(ese designio)
caí rendida
(ahora lo admito)
al pozo.
Viuda, camino acompañada
Viuda
camino por el campo acompañada por mis
[perros
Lo que extraño, viuda reciente
lo que añoro
es aquella, mi juventud
de inmovilidad.
Ya casi
Ya casi no vivo:
estoy atrapada
Atrapada en una familia:
la mía.
Enamorada
Enamorada de mi miedo
es mucho el frío que hace
donde me interno:
la tapa de mis sesos.
A un país
A un país
súbitamente lejano
se me van
espantadas
la senectud de mi amado
y mi niñez.
Seré, si no
Seré dichosa si no
te decepciono
Deberé trasuntar que no sé
lo que aprendí
lo que siempre intuí
y luego confirmé
Seré dichosa si no
te decepciono.
¿Amenazada?
Erra en mí
que lo construyo
Oficioso
sobre mis restos
Amenazada por su imprecisa seducción
mi abstinencia
lo dota.
Usualmente
Él me dice usualmente esas cosas extrañas
y me abraza
Termino casi siempre sabiendo qué soy
Después
huye.
Reconocida y desleal
Reconocida y desleal
aún segrego tus efectos personales
Bien sé que no todo es quedarse
ni acomodarse
en las fronteras
Trémula
como mi madre cuando dio conmigo
cavándote mis rictus de presa
morí cómica
Yo con vos no tengo
ni un soberbio fracaso.
Sentí
Sentí algo:
he sido atropellada
por un recuerdo
allí.
Escribas
Tus grafismos en mis espaciosas
aréolas
Mis letritas de imprenta
en tu pene
leve.
Yo soy la buena mujer
Yo soy la buena mujer
que se consiguió el Alberto
por consejo de su madre
la mejor amiga de la mía
Dócil, apacible, soy buena
Resignada, soy buena
Insignificante, soy lo que también
el médico le recomendó
al Alberto.
Finó
Soy la mujercita
que se iba a casar
Finó mi prometido
y de momento
dicha circunstancia
me empobrece.
Lucimiento
La cabeza
del ruín de mi esposo
-reciente decapitado-
y archienemigo de mi amante
luce
como flor azteca
en el ya impresionante florero
desde siempre advertible
encima del bargueño
del comedor.
Contemplada
Contemplada por el espectro
del hombre del pozo
(ese designio)
caí rendida
(ahora lo admito)
al pozo.
Viuda, camino acompañada
Viuda
camino por el campo acompañada por mis
[perros
Lo que extraño, viuda reciente
lo que añoro
es aquella, mi juventud
de inmovilidad.
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