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viernes, 27 de noviembre de 2009

CAFÉ LITERARIO LUZ Y LUNA, JORNADA DEL MES DE OCTUBRE, ROLANDO REVAGLIATTI, BUENOS AIRES ARGENTINA


4° Grado



Dos de los chicos sentados en el piso
sostienen un tablero rectangular:
Escuela 21, Distrito 14
4° Grado, Turno Mañana

Soy uno de los trece con corbata
Siete, pulóveres altos o poleras
Los demás, camisas abrochadas
La maestra, con cabello corto
y los chicos, también

Al lado de uno que no mira hacia la cámara
uno entre blandito y esponjoso
El más bravo, Carbone, sonríe
No todos
Yo no, la cabeza inclinada

Al lado de uno con apostura de jugador de rugby
uno huérfano de padre que a veces no traía delantal
Y este año el portero no se cuela en la foto
porque se murió.

El cocodrilo de Flavia



Desde que se escapó
no duermo tranquila
No sé ahora qué hacer con mis sueños
Me aseguraron que tenía ojos celestes
y que al ser blanco
resultaba
incandescente en la oscuridad.

Fantasmas



La infancia con canteros
los años
apretados en la corteza

Yo aprendo
con los fantasmas solariegos
a leer los avisos de los diarios
como el mejor spiker

Eros en papillas, mami
clavado a la cuchara
¡cuándo no!

Escribo con tiza
mi nombre únicamente
con qué otra cosa que no tiza

Quedó quizá en la carbonera del fondo mi triciclo
cerca de las hormigas y la menta
próximo a un caracol maravilloso.

¿Qué, como la...?


¿Qué, como la entrega?
¿Qué hay?
Donde la entrega, ¿qué?

Como mi hija
al sueño.

Horripilante


¡Horripilante!
la caída de mis cabellos
de ángel
las palabrejas que no armé
con las letras de un paquete
de fideos
y a lo que no me atreví
con municiones

Me han seducido con crema de arvejas
parientes
cercanísimos.

He sido el ancla


He sido el ancla de mi mamá
y el “no se puede seguir en lo que estábamos”
de mi papá

Él, en parte, pudo
seguir en lo que estaba.

Marina Mercante



En mi uniforme inmaculado y mi gorra
sobriamente sonriendo y entrecano
a mi paso hubieran comentado sobre mi gallardía
mi prestancia ínsita y mi don de gentes

Sereno lobo de mar
con muchos amores y ninguno

De haber yo acatado
ese romántico designio

materno.

Sopita


Vos
crema de garbanzos
no sos
sopita
y sos mi sopa
preferida

Así es la vida
incluso la mía
(espesa)
aunque es también
—oh, resonancias
fulgores
distorsiones—

sopita.

Acaso un poemita doméstico que se llama Pupé (solamente)



Acaso te llamaras solamente Pupé
acaso antes de que la empleada de la veterinaria de la calle Bacacay
te llamara Pupé
te llamabas Pupé

Acaso antes de que el veterinario que había asistido a Boni
cuando Boni se enfermó y luego falleció
te recogiera y vacunara y al tiempo nos tentara
con tu incorporación de gatita de un año a nuestra familia
y nos revelara cómo te llamabas

te llamabas así solamente:
Pupé.



Mi gata actual


Mi gata actual duda demasiado
¡Vieran cómo duda mi gata!
No dudo de que dude
Hesita, a veces
inexpresivamente
Yo me muestro expresivo
a veces
cuando ella duda.


Febo


La cucharita que Flavia aferra
dentro del pocillo vacío
es tratada
con la energía cómica
que asoma
ya sus rayos
iluminan
nuestra historia.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Y SEGUÍ DURMIENDO ..... Rolando Revagliatti

Y seguí durmiendo




¿Yo encontré en vos

mi amor por vos?

(inquirí mientras soñaba que desayunaba)

¿Yo encontré en mí

tu amor por mí?

(inquirí mientras soñaba que almorzaba)

¿Yo encontré en mí

mi amor por vos?

(inquirí mientras soñaba que merendaba)

¿Yo encontré en vos

mi amor por mí?

(inquirí mientras soñaba que cenaba)

Después, mientras soñaba

que no comía ni bebía

mientras soñaba que dormía

exclamé despabilando al soñante en mí:

¡Ya basta de chucherías!:

yo me desencontré

cuando te encontré.







_______________________________


Rolando Revagliatti

http://www.revagliatti.net

viernes, 13 de noviembre de 2009

ROLANDO REVAGLIATTI





Las pobres









Criaturas de quien sea o lo que sea

que las inutilice



Las endurecidas por el infortunio, las desplumadas

las chacales reducidas

a la sofocación



Las pésimas para mentir, las excelentes estafadoras

las pobres de cualquier pobreza explícita

las ricas de cualquier riqueza implícita



Las subsidiadas por papá, las postergadas por mamá



No está muy en el fondo la pobreza de la criatura codiciosa



En la altitud más imperial

la criatura roe la fantasmática

de un pobre pan

Y rica torta atraganta

a la desmesurada criatura indigente



¡Pobres criaturitas

las demasiado defendidas!

¡Pobres las ofensivas

criaturitas!









______________________________________




Rolando Revagliatti

http://www.revagliatti.net

miércoles, 28 de octubre de 2009

CAFÉ LITERARIO LUZ Y LUNA, 26 DE SEPTIEMBRE, ROLANDO REVAGLIATTI, BUENOS AIRES , ARGENTINA

Rolando Revagliatti




4° Grado


Dos de los chicos sentados en el piso
sostienen un tablero rectangular:
Escuela 21, Distrito 14
4° Grado, Turno Mañana

Soy uno de los trece con corbata
Siete, pulóveres altos o poleras
Los demás, camisas abrochadas
La maestra, con cabello corto
y los chicos, también

Al lado de uno que no mira hacia la cámara
uno entre blandito y esponjoso
El más bravo, Carbone, sonríe
No todos
Yo no, la cabeza inclinada

Al lado de uno con apostura de jugador de rugby
uno huérfano de padre que a veces no traía delantal
Y este año el portero no se cuela en la foto
porque se murió.

El cocodrilo de Flavia


Desde que se escapó
no duermo tranquila
No sé ahora qué hacer con mis sueños
Me aseguraron que tenía ojos celestes
y que al ser blanco
resultaba
incandescente en la oscuridad.

Fantasmas


La infancia con canteros
los años
apretados en la corteza

Yo aprendo
con los fantasmas solariegos
a leer los avisos de los diarios
como el mejor spiker

Eros en papillas, mami
clavado a la cuchara
¡cuándo no!

Escribo con tiza
mi nombre únicamente
con qué otra cosa que no tiza

Quedó quizá en la carbonera del fondo mi triciclo
cerca de las hormigas y la menta
próximo a un caracol maravilloso.

¿Qué, como la...?


¿Qué, como la entrega?
¿Qué hay?
Donde la entrega, ¿qué?

Como mi hija
al sueño.

Horripilante


¡Horripilante!
la caída de mis cabellos
de ángel
las palabrejas que no armé
con las letras de un paquete
de fideos
y a lo que no me atreví
con municiones

Me han seducido con crema de arvejas
parientes
cercanísimos.

He sido el ancla


He sido el ancla de mi mamá
y el “no se puede seguir en lo que estábamos”
de mi papá

Él, en parte, pudo
seguir en lo que estaba.

Marina Mercante


En mi uniforme inmaculado y mi gorra
sobriamente sonriendo y entrecano
a mi paso hubieran comentado sobre mi gallardía
mi prestancia ínsita y mi don de gentes

Sereno lobo de mar
con muchos amores y ninguno

De haber yo acatado
ese romántico designio

materno.

Sopita


Vos
crema de garbanzos
no sos
sopita
y sos mi sopa
preferida

Así es la vida
incluso la mía
(espesa)
aunque es también
—oh, resonancias
fulgores
distorsiones—

sopita.

Acaso un poemita doméstico que se llama Pupé (solamente)


Acaso te llamaras solamente Pupé
acaso antes de que la empleada de la veterinaria de la calle Bacacay
te llamara Pupé
te llamabas Pupé

Acaso antes de que el veterinario que había asistido a Boni
cuando Boni se enfermó y luego falleció
te recogiera y vacunara y al tiempo nos tentara
con tu incorporación de gatita de un año a nuestra familia
y nos revelara cómo te llamabas

te llamabas así solamente:
Pupé.

Mi gata actual


Mi gata actual duda demasiado
¡Vieran cómo duda mi gata!
No dudo de que dude
Hesita, a veces
inexpresivamente
Yo me muestro expresivo
a veces
cuando ella duda.

Febo


La cucharita que Flavia aferra
dentro del pocillo vacío
es tratada
con la energía cómica
que asoma
ya sus rayos
iluminan
nuestra historia.

lunes, 24 de agosto de 2009

CAFE LITERARIO LUZ Y LUNA, ACTIVIDADES POSTERGADAS, ROLANDO REVAGLIATTI

Poemas de Rolando Revagliatti




Sólo para estar más cerca


Sólo para estar más cerca de Dios
extremando mi cristiandad
realizo
pragmática, facilitadora
la concupiscencia
con sus ministros.








Contestador

Soy Yósefin
en este momento no estoy
sería usted incapaz de interrumpirme
de hacerme calentar, llorar o sonreír
una perfecta sorda

y sin embargo lo estimulo
con mis más frescas, alígeras y electrónicas
[buenas ondas
a grabar desde restallantes halagos
hasta chuics
después de la señal.













Le saqué

Le saqué tres erecciones
completas
el viernes por la tarde
en tu ausencia

tres orgasmos divinos
yo solita

y era un caso perdido
para vos

tu grandulón
se te aburría.










Por instinto

No sé por qué
lo hago pero
me brota

te pego en la cara

y arrancáme esta maldita bombacha
bestia.










Decididamente

Lo que decididamente no tolero
es que me la metan
a una de verdad

ya que suele venir con las ínfulas
infamantes
de un macho.










Gladys

En mi recuerdo Gladys eligiéndome
entre todas

Gladys en los cines conmigo
por las noches

Una tarde, desnudas
con su Nikon
ante un espejo
nos fotografiábamos.











Me es preciado

Rústicos y hambrientos
entregados a deseármelo
me lo fotografían

Yo misma
excitada
unos primeros planos
le he sacado
con mi camarita

¿Por qué éste
o aquél
(y con eso)
se lo apropiaría?

Es que me resisto a malograrlo:
sólo intacto
vale así.








Hombres tan

¿Y qué hacen esos hombres allí
tan ebrios
con sus caballos
aguardándome?

Tan rudos
¿qué hacen estos hombres aquí
con sus caballos
cercándome?

¿Qué hacen sometiéndome
matándome
así?

¿Qué cumplen?







Está en coma


Está en coma

¡Así que por eso
me dejó plantada
en esta esquina!

Reflexión:
es un motivo poderoso
el que se eligió
para no acudir
a la cita

Qué duda cabe

Aunque cabe
en el jodido
fondo de mi alma

el desaire.









Siete ni

Ni perro ni gato
que me ladre o maúlle

Ni esposo ni novio
que me hable o golpee

Ni un fantasma Benito
que me asuste

Ni padre
ni madre.








¡Diosa!

Dios me trajo al mundo
inmejorablemente
ataviada

Produje
estupor

Y estupro.















Lo acepto: supongamos

Lo acepto: supongamos
que yo soy mortal
y que moriría, por lo tanto
mi belleza

¿Y entonces?
¿Cómo articularle
algún remoto sentido
a esta inconcebible
atrocidad?















Si usted aquí

Si aquí
sin usted
yo estaría
perdida

(guárdese su sonrisa)

usted aquí
sin mí
no estaría
encontrado.














Yo no estaba cuando fui

No me quedé conmigo
al irme con él
Yo no estaba como
para irme con él

No me quedé conmigo
para irme con él
No me llevé con él
al irme con él

No estuve conmigo
cuando estuve con él
Ni estuve con él
cuando estuve con él

para no quedarme
acaso
demasiado conmigo.












Adiós a los discos de pasta

Se acabaron los 78
le avisé
A Corsini te lo vas a escuchar a Santa
[Lucía

Por suerte no sos un vulgar espontaneísta
Ni un voluntarista a ultranza
agregué, sin embargo
A ésos, los detesto

Aprendí que no estoy en esta vida para
[merodear
aduje
En la otra seré plenamente una estúpida
En ésta, ya no más

Poco después, partió
Traslúcido
Innoble, también
Rayado.













En simultánea

Estoy siendo barrenada
en simultánea
por dos concienzudos

Abundantes torpezas
Poco nos conocemos
Es un ensayo

Uno de mis partenaires
actor en serio
con formación
y bastante parecido al Peter Weller
de “Festín Desnudo”
la tiene
tosca

El otro no la tiene
tosca
la siento más efectiva
de temer

Entre pan y pan
estoy yo
el jamón del sándwich
espectadora presencial de muchos
y dúctil protagonista de varios
apareamientos así diseñados
para las cámaras

La misma que, sin alarde
por fin percibe, no exenta de palabras
que en la doble penetración
en toda doble penetración
en esta misma doble penetración
ahora y conmigo
se interpenetran los machos
se buscan y espadean
a través de mí.
















Multi

No, mirá, no
No, mirá
No, no

Yo sólo deseaba que nos desnudáramos
Pero te desenfrenaste, no sé qué te pasó
Deseaba, y sigo deseando
pero no, mirá, no

No... no...
¡Me mareo, me voy, mordéme acá
Don Juan Quijote, Tenorio de la Mancha!
Yo sola, no; vos, conmigo
¡Mordé, mordé!

Ay, no quiero, me da bronca
Vos seguís y ya está, se produce
Ay, no; fue el último.

lunes, 22 de junio de 2009

ROLANDO REVAGLIATTI, BUENOS AIRES, ARGENTINA

ROLANDO REVAGLIATTI

Infantil


—Cuando era chiquita me soñaba una casa —dice la mujer—. Que era una casa. Que yo era una casa en cuyas tejas los pájaros y las palomas no sabían asentarse. Se desprendían, resbalaban, no sé; alguno no levantó vuelo y se estrelló. Y se murió en mi jardín, entre las flores, entre los carteles que explicaban la procedencia de esas flores vistosas, con tanto amarillo y negro, tan desesperadas. Se murió en mi jardín, uno. Y nadie lo enterraba. Era chiquita la casa que yo era: un chalecito. Había una virgen de Luján en el fondo, empotrada en una pared descolorida. No sé quién le llevaba menta. Los bichos canasto estaban siempre con ella. Las tejas, no me acuerdo. Pero los pájaros se caían, todos se caían.
—Uno se murió —dice el hombre.
—Resbalaban, no sabían asentarse —dice la mujer—. La chimenea nunca largaba humo. Estaba siempre limpita. Ni las palomas ni los pájaros iban a la chimenea. Intentaron varias veces no resbalar, aletear con precaución.
—Uno se murió —dice el hombre.
—¡Sí!... ¡Uno se cayó, se murió!... —dice la mujer—. Y nadie lo enterraba. No sé cuántas muñecas vivían en mi casa. Lo miraban al pájaro y seguían de largo. Por ahí se detenían un momento, y de lejos nomás miraban y seguían de largo. Con ojos estúpidos miraban y hacían lo que tenían que hacer, menos enterrarlo o quemarlo o tirarlo afuera. Todas tenían mi cara, las muñecas. Eran muchas, más de las que podían caber. Todas parecidas pero ninguna era igual a otra.
Dice el hombre:
—Mi amor.
—¿Qué?... —dice la mujer.
—Nada —dice el hombre—. Te beso.
La besa en los labios. La mira mientras la besa. No la abraza ni la toca más que con los labios. Deja de besarla. Detenidamente mira el pelo, el cuello de la mujer. Sin tocarla más que con los labios, vuelve a besarla en la boca. La mujer, sin separarse, llora. El hombre, con un brazo, la toma de la cintura. La mujer besa las mejillas del hombre. Con la otra mano, el hombre, toma la cara de la mujer. La mujer lo abraza. Llora.
—¡Yo era chiquita!... —dice la mujer—. ¡Yo era chiquita!...

viernes, 10 de abril de 2009

ROLANDO REVAGLIATTI, CAFÉ LITERARIO LUZ Y LUNA, 28 DE MARZO 2009

Tiempo "sin vernos" ha transcurrido.
Ya en la lid lectiva va para tu consideración un archivito con cinco poemas de mi autoría, concebidos a partir de mis lecturas de sendos poemarios:
"Biografeo / Distraigo" de Rodolfo A. Álvarez (de Junín, Buenos Aires);
"Sonetos" del fallecido Juan Filloy;
"El cuerpo lesbiano" de la fallecida francesa Monique Wittig;
"Greatest Hits" de Daniel Rubén Mourelle;
"Bodas" de Carmen Bruna.
Y va un abrazo.

R. R.



Poemas de Rolando Revagliatti

ARGENTINA






“BIOGRAFEO/DISTRAIGO”


Barrita que me separás las tapitas
te reconvengo pero también te estimulo
objeto soy subjetivo
de tu estiramiento por mi planisferio

Tramito en componenda
si avizoro para acá
Es que si me avizoro para allá
soy trámite

A cuántos espejamientos vaticinaría
a vuelo de pájaros qué pájaros
espejarían vaticinios

He perdido mi pérdida
y el humor no me permite recobrarla
Solicitaré la promulga—
acción de mis enunciados
ante El Pagano Oficio.

“SONETOS”


Dirímese
en la inabarcabilidad de mi escritorio
de entre mis acumulados ecos
coz
hoz

cuáles escojo
y con qué fines
finjo
disipación noctámbula
o sintáctica
mesura diurna

El Tiempo
- ocurre al tiempo –
pone a destiempo
- a su debido tiempo –
en claro sus
disposiciones

Y así provoca

chocarrero.

“EL CUERPO LESBIANO”


Las ingles
en las encrucijadas
(y en la actualidad
de estas mismas arenas)

Los talones
por preciosismo
de esos miembros del ala
a cargo de la ambulación

La sangre
por inherente a lo conectivo
entre las regiones convalidadas
por sus
secuaces representativos

La lengua
por desplazamiento de su población
persuadida de la necesidad
de los desmanes

El clítoris
por arraigo
la linfa
por sistema
las supuraciones
por energía
los brazos
por destino.

“GREATEST HITS”


Aquí me pongo a canturrear
al lado del cantor
Aquí me pongo a disputar el Mango
del Hacha
Aquí me pongo a convidarme
con señales

¡Salud!

El escabio
sume más
solo

que bien acompañado.

“BODAS”


Y nos vuelve locos la destilación
de unos padecimientos primordiales

Eje que vibra si pronunciamos
allá y mañana.

ROLANDO REVAGLIATTI, CAFE LITERARIO LUZ Y LUNA, 31 DE ENERO 2009

para empezar a hablar




para empezar a hablar
tuve un hijo
¡no carne de mi no carne!
¡no letra de mi no letra!

¿lo plasmo desde la estética
o desde la salutífera?

¿lira benigna (salmodia)
o filete de asno entre las cenizas?

(¿y donde hubo cenizas?)

¿rescato y como
o dono mi esqueleto?










Rolando Revagliatti
www.confrariadovento.com
www.revagliatti.com.ar

septiembre





muere mi padre seis días cumplidos los sesenta
[años
quien nació en el seis muere en el sesenta y seis
en franca cosmobiología
nació y murió en septiembre
entre dos signos del zodíaco








Rolando Revagliatti
http://home.euphonynet.be/
www.revagliatti.com.ar

lunes, 29 de diciembre de 2008

CAFÉ LITERARIO LUZ Y LUNA, JORNADAS 29/11 , 27/12, ROLANDO REVAGLIATTI, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Rolando revagliatti BUENOS AIRES ARGENTINA

NO PORQUE*




No porque busque el halago fácil
soy fácil

ni porque sea complaciente
complazco

No porque sólo me tengas a mí
te tengo.



*de Rolando Revagliatti.

lunes, 24 de noviembre de 2008

VIEJOS, ROLANDO REVAGLIATTI, APARECIDO EN "CAÑASANTA" Revista sobre Arte y Literatura Latinoamericana

Viejos


Placita de barrio. Chicos potreando cerca del tobogán y las hamacas. Sol. En un banco sin respaldo un hombre viejo sentado. Ojos-claros, cejas-espesas, nariz-aquilina. En el mismo banco una mujer vieja sentada (una “pasita”, toda de negro y con pañuelo en la cabeza). Ella hacia un frente (el césped); él al lado, de espaldas, hacia un sendero. El hojea una lujosa revista pornográfica italiana en cuya tapa luce una jovencísima pareja heterosexual, desnuda y dorada. En la penúltima página la misma parejita luce entretenida en la consumación de un energizante “cunilingus”. Dice el viejo:
—De esta agua no he de beber... más. —Y con un suspiro: — Y moriré de sed.
Los pajaritos cantan. Después, la vieja exclama:
— ¡Qué disparate!
El viejo exclama:
— ¡Querida!... Todavía no conozco tu alma. Pero lo que atisbo llaga la mía.
— ¡Qué disparate! —exclama la vieja.
Pasan tres señoras chismeando por delante del viejo. El las mira alejarse.
—Un culo como para quedarse.
La vieja mira al viejo. Deja de mirarlo. Exclama:
— ¡Qué disparate!
—Piensa lo que quieras y acertarás.
— ¡Qué disparate!
—Me llamé por teléfono: no estaba.
— ¡Qué disparate!
— ¿Es que nunca me atreveré a cortejarte? ¿Nunca te propondré que hagamos el amor? ¿Nunca?... ¿Cuándo será? ¿Será? Supongo que estoy proponiendo que me lo propongas.
— ¡Qué disparate!
El rememora:
—Me las agarraste y yo me dormí sobre tu mano.
— ¡Qué disparate!
—No puede ser. Estoy afligido. —Deja la revista sobre el banco—. No quiero que sea. —Ella queda expectante, suspendida. Mira al viejo. Deja de mirarlo. Poco después oye que él añade: — No. —Ella y su desconcierto. Lo mira. Deja de mirarlo y, anhelando la culminación, vuelve a oírlo: — Caminaba. Pero... peor era cuando no caminaba.
— ¡Qué disparate!
—Es que quizá no haya nada más desolador que una vagina sin reminiscencias...
Azoro en la comentadora. Lo mira y espera, y deja de mirarlo y espera, y vuelve a mirarlo:
— ¡Qué disparate!
Y deja de mirarlo. Tras lo cual vuelve a oírlo:
— ¡Esa gente que ni siquiera se escucha a sí misma! Apagando los ojos, y encendiéndolos abruptamente o caninamente o como que no pueden florecer...
— ¡Qué disparate!
—Me acosté con dos tetas. No estuvo mal. Yo lo advertí.
— ¡Qué disparate!
—Una vez me cansé de traquetearla. Abandoné. Sólo que ella... ya no se quejaba.
Conmovido, mira hacia la mujer. Vieja:
— ¡Qué disparate!
El hombre viejo mirándose los zapatos.
—Con el pulgar hasta el mango, hasta la palma, y la palma en el Monte de Venus, sujetándola, sin consideraciones, parecía posible levantarla y llevármela a la tumba, pero ahí sí (y eso también parecía posible): para coger, para coger.
— ¡Qué disparate!
— ¿Por qué ustedes se hacen como que lo piensan tanto?
A mitad de camino entre mirar y no mirar al viejo:
— ¿Qué?...
— ¿No es cierto?...
— ¡Qué disparate!
Pasa un vigilante. El se reacomoda en su asiento.
—Éramos unos pebetes maravillosos. Varios estábamos enamorados de mí.
— ¡Qué disparate!
— ¡Vieja!, te llamaba. Y vos eras una muchacha perfumada. Turgente, lozana. En aquel recoveco uno no se sentía de más. Ebúrnea... Yo arrasaba con tu estolidez. —Sonrisita nostálgica—. Lúbrica... Me acuerdo... —Cede la sonrisita nostálgica—. Yo era tibio...
La esposa no habla ni gira la cabeza. El (trabajosamente) mira hacia ella. Extrae anteojos del bolsillo superior de su saco. Se los coloca y se pone de pie. Es alto. Camina hacia ella. Se agacha, la mira. Se yergue. Queda mirando sin ver. Una súbita brisa mueve las páginas de la revista. Tiesa ya, eterna, y tan sentada ella. El viejo mira sin ver. Balbucea:
—Está... Está... —Cree que la ha matado—. Ella... — (No se equivoca: la ha matado)
—. Se... Está...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

ROLANDO REVAGLIATTI, PRIMER DESAYUNO, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Primer desayuno







El primer desayuno en mi departamento
después de una primera noche completamente
con una chica de poquísima experiencia
y que, además, no finje tenerla

dista

tanto

de cualquier otro desayuno compartido
en mi departamento

No he hallado aún
sobre la especificidad de estas instancias
-al menos de fuentes confiables en los idiomas
que domino-
abundante casuística.












Rolando Revagliatti
http://es.youtube.com/watch?v=yQYnJcRXuQs

jueves, 6 de noviembre de 2008

ROLANDO REVAGLIATTI, BUENOS AIRES, ARGENTINA, CAFÉ LITERARIO LUZ Y LUNA, 01/11

Poemas de Rolando Revagliatti



Ya casi


Ya casi no vivo:
estoy atrapada

Atrapada en una familia:
la mía.






Enamorada

Enamorada de mi miedo
es mucho el frío que hace
donde me interno:

la tapa de mis sesos.

A un país

A un país
súbitamente lejano

se me van
espantadas

la senectud de mi amado
y mi niñez.



Seré, si no

Seré dichosa si no
te decepciono

Deberé trasuntar que no sé
lo que aprendí
lo que siempre intuí
y luego confirmé

Seré dichosa si no
te decepciono.

¿Amenazada?

Erra en mí
que lo construyo

Oficioso
sobre mis restos

Amenazada por su imprecisa seducción
mi abstinencia
lo dota.


Usualmente

Él me dice usualmente esas cosas extrañas
y me abraza

Termino casi siempre sabiendo qué soy

Después
huye.

Reconocida y desleal

Reconocida y desleal
aún segrego tus efectos personales

Bien sé que no todo es quedarse
ni acomodarse
en las fronteras

Trémula
como mi madre cuando dio conmigo
cavándote mis rictus de presa
morí cómica

Yo con vos no tengo
ni un soberbio fracaso.


Sentí

Sentí algo:

he sido atropellada
por un recuerdo

allí.

Escribas

Tus grafismos en mis espaciosas
aréolas

Mis letritas de imprenta
en tu pene
leve.



Yo soy la buena mujer


Yo soy la buena mujer
que se consiguió el Alberto
por consejo de su madre
la mejor amiga de la mía

Dócil, apacible, soy buena
Resignada, soy buena
Insignificante, soy lo que también
el médico le recomendó
al Alberto.

Finó

Soy la mujercita
que se iba a casar

Finó mi prometido

y de momento
dicha circunstancia
me empobrece.


Lucimiento
La cabeza
del ruín de mi esposo
-reciente decapitado-
y archienemigo de mi amante

luce
como flor azteca
en el ya impresionante florero
desde siempre advertible
encima del bargueño
del comedor.

Contemplada


Contemplada por el espectro
del hombre del pozo
(ese designio)
caí rendida
(ahora lo admito)
al pozo.




Viuda, camino acompañada

Viuda
camino por el campo acompañada por mis
[perros

Lo que extraño, viuda reciente
lo que añoro
es aquella, mi juventud

de inmovilidad.