lunes, 15 de septiembre de 2008

Víctor Hugo Arévalo Jordán , Bolivia, radicado en Santa Fe, Argentina

COMO NO RECORDAR


Como no extrañar el desorden,
Los libros abiertos en el suelo
Amigos y mujeres de ternuras escondidas,
Colillas y quemaduras en los tejidos,
Nosotros hilando futuro
Como si de nosotros dependiera

Enfurecidos a ratos, enfebrecidos
Destrozando vidas de papel
Quemando injusticias dibujadas al carbon
Y miradas de ternura en tus ojos mujer

Pasado no muerto
Rebeldia no derrotada nunca
Mas prudente y menos iluso
No me callo, y sigo mi caminar por la lluvia

Que no me da el cuero
No importa

Que me muero no importa
Si otra vez
Veo tus ojos llenos de ternura

Pero no creo en milagros,
Los senti toda la vida
Pero no los vi, no los vi
No los pude ver
No puedo admitirlos
Porque seria un fracaso.

Siguen los amaneceres
de poemas perdidos en la memoria
Pocos sobre el papel
Para que, para que divertir a infelices intelectuales,
Para que confesar mi amor por los inviernos
Los otoños, los veranos...
Las primaveras no mi amigo
Eso lo hacen los educados
Y algunos estupidos tambien,
Como contarles los infinitos espacios
Esparcidos en tu piel blanca como la nieve
Y la ternura infinita de tus ojos
Que soy mito, leyenda y sueña
Cuando los veo.

Mañana será otro día
me repetiran las horas
Pero tu mirar me lo llevaré
Siempre
Silvando

A mas no poder.


ABRO LOS OJOS Y


Abro los ojos y
Me concentro unos segundos en silencio,
El Silencio es mío, fuera de mi hay bullicio,
el sol produce un ruido ensordecedor
verano, para recordar calores pasados
sudores de siempre, se pierde la suave
sensación de quietud,
o fue, sólido sol,
Entonces, tomo impulso para vivir el resto
paso firme, me queda todo un día...

EN ALGÚN RINCÓN


En algún rincón del alma, nunca olvidado,
Nunca descubierto, apenas humedad y penumbra,
jardín interior, escondido en las sombras
posiblemente debajo de las Hortensias,
piedra húmeda
mezclados estos sueños de futuro y helechos rugosos,
que se estiran cual brazos suaves o dedos gláciles
musgo parásito y hongo, gusano al fin,
escondido en la piedra húmeda
rosas y hojas otoñales, no orquídeas,

En algún rincón
renace la vida, misterio
cubierto por amarantos
magnolia no florecida aún,
pasos furtivos de la vida
que danzan silenciosos,
remolinos de viento sureño,
sueños del ayer tan cercanos
como abandonada realidad.
En algún rincón
aprendes que el alba ha llegado
lo anuncia el silencio de las hojas
trémulas, ansiosas de luz,





ERA UNA SENSACIÓN TAN VOLATIL

Era una sensación tan volátil

Intangible
Que parecía escribir en el aire
Su nombre

EN LA CONCAVIDAD DE LA BLANCURA

En la concavidad de tu blancura

hiriente
con los muslos prietos,

Dejas sin espacio,
para nada,
ni siquiera para jugar
con las luces
en tus oscuridades,

Solo en la concavidad de tu blancura,
penumbra de sueño
anhelo o ansia
o sueño desechado.

1 comentario:

Asociación San Gerónimo dijo...

Es agradable leer este tipo de poesías, me resultan muy profundas en su sentir y brindan la posibilidad de elevarse a otro plano. Sugiero que se publiquen algunas más. Muchas gracias. Gabriela de Santa Fe