De sueños….
Un infinito que en la esquina, giró en un murmullo de ramas,
Hojas.
Tierra.
Árbol.
Flotó elevándose, fuerte, clara, enérgica
mientras el corazón presumía de enredaderas, de plumas, de escándalo. La savia que recorre cada surco, cada camino, que explota en maravillas multicolores
se agitaba presurosa al encuentro de la vida,
que hacía nido en los huecos del viento.
Libre, angelicalmente, libre
un corazón de roja morada, de perfume a sándalo.
Envuelta en traslúcidos vestidos,
tapizó los muros, permaneció en ventanas, detuvo pájaros.
Aún siguió un poco más,
sin tiempo, sin reloj, sin apuro.
Con fervor, con aliento, con alma.
Era fácil ya sortear las torres, los campanarios,
las cumbres, nevadas y solas,
entretejer chicharras entre las nubes, soltar latidos
después de dejar las sandalias en la arena
de dejar escapar todo el sol de los ojos
y la tenue luna de la risa,
Después de rodar por la caricia invisible y ancha
De las algas
Después de sostener la copa perlada de las corolas
Y prensar todos los imposibles en un puño
Se dio cuenta,
Cristalina
Que había aprendido a volar.
María Magdalena Almaraz
Buenos Aires, Argentina
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